miércoles, 4 de noviembre de 2020

Años compartidos, no morirán

 

Años compartidos, no morirán

 

 

Toma mi mano con arrugas,

sonríe como el día que te conocí,

tan rápido que se pasa la vida,

que hermoso que a tu lado viví.

 

Me cobijaste en días grises,

y hoy no sé si pueda agradecer,

pues mi tiempo se termina,

sin ti no sé qué voy a hacer

 

Estoy enfermo del cuerpo,

pero no del alma,

y aunque me marcharé pronto,

sé que estarás con calma.

 

Ten la certeza de que te amé,

no olvides nuestra boda,

en el cielo buscaré un lugar,

jamás te deje de amar.

 

Fuiste mi amiga,

fuiste mi consejera,

te convertiste en mi todo,

vivir contigo fue mi logro.

 

 

No pude haberla pasado mejor,

elegí la rosa más bella del jardín,

me siento un poco mal,

tal vez ya sea mi final.

 

Te entregué muchos años de mi vida,

nuestros hijos fueron el fruto,

de este amor que cultivamos,

ay mi viejita cuanto nos amamos.

 

Nuestros cabellos ya son de plata,

y nuestros años valen oro,

somos experiencia acumulada,

solo quiero decir gracias por todo.

 

Somos una sola carne,

como lo dijo nuestro creador,

no me mires a los ojos,

si lo haces vendrá el dolor.

 

Convertiste mi vida en perfección,

hacías estos años livianos,

sé que el día que mueras,

con Dios hemos de encontrarnos.

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Una rosa sin espinas